Más y más ideas….

Bienvenidos a un nuevo espacio en nuestro Blog; "Recomiendalibros".
Seguimos creciendo; un nuevo grupo de lectura en Zaragoza, nuevas plazas en Calatayud y cómo no un espacio en el que no sólo hablemos de nuestros libros. En éste tendrán cabida todos y además podremos tener a mano herramientas útiles, opiniones, críticas, novedades…

Esperamos que seáis vosotros quienes lo enriquezcáis con vuestras recomendaciones de lectura, vuestras críticas y vuestros comentarios.
Os animo a participar y a hacer mucho más rico nuestro pequeño espacio literario.



martes, 16 de noviembre de 2010

Carlos Recomienda...


Nos ha llegado una propuesta. Dice, es un libro "delicioso" (palabra de crítico literario que a él le parece rara, no la usaría... pero, es un libro que lo disfrutas en cada página, que te hace sentir la pasión de "ella" por los libros es... un libro delicioso.)
Lo publicó Anagrama y Quinteto ahora lo pone a nuestra disposición en bolsillo.

En octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia exfusicéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros... y las librerías. 84, Charing Cross Road pasó casi inadvertido en el momento de su publicación, pero desde la década de los setenta se ha convertido en un verdadero libro de culto a ambos lados del Atlántico.

Helene Hanff fue una escritora estadounidense; nacida en Filadelfia, Pennsylvania, el 15 de abril de 1916 y fallecida en New York, el 9 de abril de 1997. Es conocida por ser la autora del libro 84 Charing Cross Road, en el que se basó una obra de teatro, un episodio de una serie de televisión y la película del mismo nombre.

Su carrera, que la llevó de escribir obras que no se llegaron a estrenar a ayudar a crear algunos de los primeros dramas televisivos o a volverse una especie de profesional del New Yorker va mucho más allá del encanto de un solo libro. Llamó a sus memorias (1961) Underfoot in Show Business, y narraba la lucha de un escritor joven y ambicioso que se quería hacer un lugar en el mundo del teatro de Nueva York en los cuarenta y los cincuenta. Trabajó como publicista y gastó muchos veranos en el circuito del "sombrero de paja" a través de la Costa Este de los Estados Unidos, escribiendo obras que serían admiradas por algunos productores de Broadway pero que por alguna razón nunca llegaron a ver la luz.

Escribió y editó escritos de una gran variedad de dramas televisivos tempraneros, producidos fuera de Nueva York, todo el tiempo intentando huir de lo que ella llamaba "uno de los 999 de 1000 que no se vuelve Noël Coward." Cuando la producción televisiva se movió a California, su trabajo decayó poco a poco, y acabó trabajando para revistas, y finalmente en los libros que forjaron su reputación.

Publicado por primera vez en 1970, 84 Charing Cross Road narra sus 20 años de correspondencia con Frank Doel, el principal vendedor de Marks & Co., una librería londinense, del cual ella dependió para conseguir los oscuros clásicos y los títulos de la literatura británica que despertaron su pasión por su autodidactismo. Llego a estar íntimamente relacionada con las vidas del personal de la tienda, enviándoles comida durante la escasez de la postguerra y compartiendo con ellos los detalles de su vida en Manhattan.

Debido a dificultades financieras y su aversión a viajar, pospuso su visita a sus amigos en Inglaterra hasta que fue demasiado tarde; Doel murió en diciebre de 1968, y la librería terminó por cerrar. Hanff visitó finalmente Charing Cross Road y la vacía (pero aún en pie) librería en el verano de 1971, un viaje grabado en su libro de 1973 The Duchess of Bloomsbury Street.Más tarde se obsesionó con el erudito británico Sir Arthur Quiller-Couch lo que quedóo reflejado en el libro llamado Q's Legacy (El legado de Q). Escribió otros libros como Apple of My Eye (La manzana de mis ojos) , una guía idiosincrática de Nueva York, y A Letter from New York (1992) (Una carta desde Nueva York), cuyas negociaciones la dieron un espacio en la BBC, en la Hora de las mujeres entre 1978 y 1985.

En la película de 1987, 84 Charing Cross Road, Hanff fue interpretada por Anne Bancroft, mientras que Anthony Hopkins hizo el papel de Frank Doel. Anne Jackson había interpretado anteriormente a Hanff en 1975, en una adaptación del libro para la televisión británica. Ellen Burstyn interpretó el mismo papel en Broadway en el Teatro Nederlander en Nueva York.

Hanff, que nunca ocultó su afición a los cigarrillos y martinis, desarrolló diabetes, que fue lo que causó su muerte. El edificio de apartamentos donde vivió, el 305 E. de la calle 72 ha sido llamado "Charing Cross House" en su honor. Una placa de bronce junto a la puerta principal conmemora su residencia y la autoría del libro.

Espero que os guste!!

miércoles, 13 de octubre de 2010

Microrrelatos premiados en el concurso de microrrelatos IASS 2010


COSAS DE VIEJOS
No quería sentirse un viejo inútil y, ante el desafío de algo tan difícil como era encontrar realmente una aguja escondida en un pajar, imaginó todo tipo de actuaciones posibles. Revisar la paja, brizna a brizna, tal vez con la ayuda de un imán; incluso prender fuego al pajar y después aventar las cenizas. Pero se deprimió profundamente al comprobar…¡que no era capaz de recordar siquiera dónde estaba el pajar!.
Respiró hondo al darse cuenta de que sólo era un mal sueño y nadie le había pedido siquiera que buscase una aguja. Lo comprendió cuando su nieta le despertó diciéndole, entre lágrimas, que no le hacían caso los compañeros de clase. Y se sintió de nuevo seguro, importante, arraigado en la vida, observando el interés con que la niña le escuchaba los pequeños trucos de sociabilidad que había aprendido en sus años mozos.

EL SUEÑO

Teníamos la vida por delante, llena de ilusiones y proyectos. Todo se rompió, de pronto, una grave enfermedad y una muerte inevitable. Yo lo miraba con ojos que ya no veían, hubiera querido abrazarlo para que nuestras almas se fundieran. Pero no pudo ser, lo envolvieron en sábanas blancas y lo sacaron de aquella habitación que ya era la suya.
Pasaron muchos años, un día mientras yo dormía, él vino. Vestía de blanco, como se fue, vino a darme ese abrazo que yo tanto ansiaba. Un dulce abrazo vestido de ropa blanca.



ABUELA SORPRENDIDA
La abuela, como otras veces, se encontraba al cuidado de sus nietos gemelos de cuatro años.
Llegó la hora de la siesta y no callaban, decidió compartirla con ellos y, con un poco de suerte, igual llegaban a dormirse; pero ellos a lo suyo, no callaban.
Había tenido un “gatico” buenísimo, que jamás les arañó, que jugaba con ellos, pero hacía unos meses que había muerto, y les habían dicho que estaba en el cielo.
Juan le dijo a José: ¿Qué te parece si esta tarde nos morimos un rato, nos subimos al cielo a jugar con Misy y luego nos bajamos?. José le dijo: Vale.
La abuela no podía creer lo que estaba oyendo, los dejó solos, pues sus conversaciones no eran aptas para mayores.

HISTORIA DE UNA NIÑA


Llegó la primavera, y en una celda más grande que las otras, salió una reina; al salir se dio cuenta de que no era como las otras, sino más grande. Sabía que había otra reina y una de las dos tenía que irse. Se le unieron varios zánganos y obreras cargadas con miel y polen para el nuevo panal. Antes de irse, las exploradoras se adelantaron a explorar el campo y encontrar un nuevo emplazamiento donde poder tener un lugar digno para empezar una nueva colmena.

¿UNA CASUALIDAD?


Los erizos antes, no eran como los de ahora. Tenían un pelaje suave y se dejaban acariciar con ternura. Por eso, cuando alguien encontraba uno se lo llevaba a su casa, lo metía en una jaulita preciosa y le daba de comer durante el resto de la vida del animalito. Sólo que, en tan amable situación, nadie pensaba en la reproducción de la especie y cada vez había menos. Por no se sabe qué mutación genética, uno de ellos nació como los que ahora conocemos. Y a la madre, la comadrona, el padre y cuantos fueron a visitar a la familia a partir de entonces, les produjo tanto miedo ver el aspecto intolerante del nuevo que a todos, todos, se les pusieron los pelos de punta para siempre.
Y resultó práctico a la hora de defenderse. Así que aquella mutación genética tal vez no fue una casualidad, porque permitió la supervivencia de la especia, sin cariños opresores.

QUÉ COSA ES


Qué cosa es, estar acompañada y sentirse sola
Qué cosa es, hablar de judías y que te respondan de garbanzos
Qué cosa es, decir o hacer algo por su bien y lo interprete mal
Qué cosa es, que te diga “casi se cae ese niño” (físicamente está bien) y no ha ido a cogerlo
Qué cosa es, que no tenga iniciativas propias
Qué cosa es, que siendo buena persona y con sentimientos excelentes, no sea capaz de expresarlos.
Qué cosa es, cuando te dice, casi no me habla nadie (fuera de la familia)
Qué cosa es, que su mente esté inválida
Qué cosa es, convivir con una persona que no puede decidir por sí misma
Qué cosa es, que te hundes muchas veces por esa convivencia, y a la vez, todo lo que aprendes de esa persona
Qué cosa es, tener que dar un ambiente tranquilo al enfermo y a la familia
Qué cosa es, cuando un miembro de la familia le coja su zarpazo
Qué cosa es, una enfermedad mental y sus episodios…..

DOCALY


Como cada año, con la llegada del verano, empezaba el ritual del baño. En el pueblo hay un lugar especial, la huerta de San Antonio, paraje maravilloso, un pequeño claro en medio de una chopera, en la orilla del río y rodeado de huertas con frutales. Era lugar de inicio de muchas cosas, la excusa era la natación, chicas y chicos se iniciaban, y también lo hacían en el contacto entre ellos; con los bañadores se descubrían las pieles sonrosadas de la pubertad, se formaban parejas, que, poco a poco, se perdían por las huertas. Había una a la que nunca se entraba: era la del señor Manuel, siempre estaba allí, con su mal carácter, regañando al que entraba, mirando siempre, controlando los movimientos de los chavales, no era mirón, como algunos en el pueblo pensaban.
Los melocotones eran dulces y jugosos.

EL ORDENADOR Y UNA SERVIDORA


Bueno, aquí estamos frente a frente este “aparatejo” u ordenador y una servidora. La relación no puede ser más dispar: él, impasible y seguro, esperando que el “clic” se haga en la forma adecuada para responder sin fallar. Servidora, con los nervios a flor de piel y totalmente insegura, porque en eso de seguir los pasos ¡UUUFF…qué complicado!. ¡Y qué grande mi despiste! Y el ratón, aún sigue faltándome mesa para manejarlo.
Aún así, cuando el clic funciona, nos alegramos los dos; servidora sospecha que algún día se centrará, porque me resulta interesante y ameno lo que vamos consiguiendo juntos. Así que: “ ¡Hala, majo”. Disculpa por lo de “aparatejo”, porque a la que le caen grandes las nuevas tecnologías es a una servidora.
Un saludo (de momento) respetuoso desde la silla de enfrente, y no me tengas en cuenta el que no te dé nunca los buenos días.